domingo, 4 de mayo de 2014

El desastre detrás de la sortija



Hubo un terremoto que destruyó mi infancia, hubo un incendió que me enamoró en la adolescencia, un tsunami que se llevó mi cordura también por esas épocas, me revolcó, me dejo varada entre las rocas de la mediocridad y las reglas, me corrompí de ira, amé la plaga, odie la plaga, lloré días a mi soledad sintiéndose acompañada por ambientes infestados de medicina barata.

Me  busqué un sitio entre tanta amabilidad, para intentar ser amable, dure muy poco, hasta que me echaron. Intenté cambiar mi lado más humano por algo más útil y menos dañino, me caí, me golpee y me cortaron. Me guarde el amor para los tiempos de cólera, a ver si calmaban un poco los rehenes que llevaban años dentro de la cárcel que juega a ser corazón, no funcionó, el amor no cura la cólera, ni el rencor. Me busqué por largos ratos al comprar días de colores que combinaran con mis zapatos grises, te vi y me tatué una promesa en el dedo para secuestrarte un rato, feliz te odié, feliz me odiaste, feliz nos odiamos. Rompí los sueños rojos y los azules para juntarlos y ver un cielo morado, te llevaste mis nubes, aunque llovieron por un buen rato. No amo mi sortija, no amo mi desastre, no amo mis zapatos.

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