Creía que un rostro sin nombre no podía
correr por mi cabeza, reírse y saltar por tanto tiempo, los miércoles mis
poluciones nocturnas actúan a tu merced, solo te cruzo los miércoles de ceniza,
cuando te sientas bajo de almohadas de
dinamita y explotas, como si fuera poco afuera de mi clase de foto-periodismo,
los diarios, la prensa habla sobre mi desastre, sobre mi explosión por las de
rosas negras en tu cuello, sobre las líneas de quiebre, si te hablo, si me hablas
me incinerare y tomare vuelo alto.
Entonces ya es hora de pintar las rosas Srta. Alicia.
ResponderEliminarPS. Existe la témpera roja, no es necesario un lienzo sangriento.