martes, 3 de diciembre de 2013

Malte


Te veo sonrisas en tus orejas cuando gozas del derroche, puedo ver pero no escuchar tu silencio cuando no quieres cantar, eso por momentos, me entristece, te siento como yo por ratos, algo roto y me pregunto ¿Qué hacen dos pedazos afilados juntos escuchando Chopin? Y recuerdo el ritmo y la repetición y el encuadre y en mis adentros pienso: si debe ser vanguardia, porque no somos regla de tercios, ni áureos, ni colores bonitos.

Sí, todo es destrucción en mí de alguna manera, creo que por eso no crezco, y solo me regenero, pero nunca me pego, solo con los porritos y la música parasitaria, entonces tú debes ser calma al menos por ratos y eso me genera cierta envidia saludable, tu puedes ser notas  y yo solo un borrador que nunca termina de deshacerse. Me gustaría amar más la simpleza ¿sabes? Como cuando el gato decía solo Trip, Trip, Trip y esta tía es cosa seria, aceptar un destino en salsa de tomate sin querer modificarlo todo. Ojalá yo sea cosa seria algún día o mejor no, mejor ojalá que no, menos responsabilidad y menos cuchillos afilados, aunque el corazón pida victorias el sol lo vuelvo a tapar con mi dedo.