Tu corazón cuando baila es un botón de música en mi
abrigo, se desabotona y mi pecho sale desnudo para acariciar y ser asesinado
por los pájaros que trinan en tu cabeza, por la madrugada cuando bailas eres
fiel y yo soy fiel y duele amarnos, como duele perdernos en momentos de
cordura.
Yo te digo, ya no puedo atarme a tus zapatos y correr
descalza por las calles persiguiendo sombras, mi vida está asustada, está muda
y observadora. Y fácil, mis cabellos cubren todo su rostro como para no ser
vista de pasadita, para que no la noten los lujuriosos y más que nada mi vida
está tímida, porque tú la callas cuando habla de más y le da vergüenza sentirse
tonta.
Estoy esquiva y ando en las esquinas filudas de mi
consciencia y salgo para echar mirada de reojo a los labios bonitos embarrados
de recuerdos que pisan bajo mis faldas, bajo mis senos para clavarlos como
dagas al pecho hambriento, hambriento de sentir, fuese tu dolor punzante o mi alegría
en estado maniaco e inestable, te quiero, más de lo que quiero salir de estas
coberturas de disfraces, más aún más que como las comas se comen a los párrafos
y como terminan extasiadas con tus
puntos finales, esos que acostumbras a dejarme antes de arrancar y vibran como
queriendo continuar la página.