Me he
cerrado de la peor manera que se cierra un ser
Me he
cerrado de piernas para no sentirte frío
He
puesto candado a las ideas que plantaban jardines rosas
Me
vendé y apreté los ojos para que no
corrieran ríos
He
cosido cuidadosamente con máquina y remallado los labios
Para
que no griten por heridas de cama
Y ahora
duermo, como droga duermo,
para
sentirme más liviana.
Hola, Alejandra Vidal. ¿Y ese abrupto de poesía? Sobre dichas cuestiones aún estoy convaleciente, pero cuando el impulso por escribir domina, no queda más que rendirse a ella.
ResponderEliminarKelly.
si pues cuando las lágrimas se transforman en letras uno no puede evitar regarlas por la página un abrazo desde la distancia bella.
ResponderEliminarAlejandra