¿Cómo me deshago de una obsesión tan cosida a mi pecho?
Estoy harta de las risas en los cuartos que se disfrazan por las mañanas tras
las cortinas para sacarse la máscara de piratas y convertirse en llantos… Estoy
terriblemente hambrienta de colores en mi cuello, de jugar a regalarme
casualidades y cruzarme con tus zapatos… Hoy estoy pensando seriamente en
vender o regalar esta obsesión que me está matando.
Te he amado desde siempre, en realidad no sé porque lo hago,
siempre fuiste un viejo fantasma, siempre fuiste de aquellos que te dejan el
rabito de nube entre las manos, el que se lo lleva todo, el millón y medio de
latidos que te quedaban en el banco, ya no quiero, ya no quiero vaciarme por
completo, tener miles de gotas de fracasos en los ojos, los vidrios que dejaste
no son más que heridas de bala, mordidas y colillas ya fumadas.
Me da vueltas la cabeza, vueltas y vueltas pero la tierra no
gira para mi hoy, la tierra esta quieta, intacta, mirándome la frente, como
preguntándose donde se ha quedado mis ideales, te he estado amando tanto que no
puedo con tanta locura, he sido siempre aquella persona detrás de la inyección
de cartavio blanco. Hoy no quiero pensar en volver a tocar los abismos hondos, a
bailar los viejos tangos olvidados, esos pasos ya los he pisado tantas veces,
que ya no me queda ni el zapato. Quisiera quererte para simplemente poder
olvidarte, quisiera quererte todas las veces que siento que te amo, porque si
te quiero sería tan fácil, tan fácil odiarte, romperte como todos los espejos
de mi casa, para no poder ver en ti mi rostro, triste y olvidado.
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rayitas