martes, 23 de abril de 2013

ya no hay rabitos de nube en el cielo


¿Cómo me deshago de una obsesión tan cosida a mi pecho? Estoy harta de las risas en los cuartos que se disfrazan por las mañanas tras las cortinas para sacarse la máscara de piratas y convertirse en llantos… Estoy terriblemente hambrienta de colores en mi cuello, de jugar a regalarme casualidades y cruzarme con tus zapatos… Hoy estoy pensando seriamente en vender o regalar esta obsesión que me está matando.

Te he amado desde siempre, en realidad no sé porque lo hago, siempre fuiste un viejo fantasma, siempre fuiste de aquellos que te dejan el rabito de nube entre las manos, el que se lo lleva todo, el millón y medio de latidos que te quedaban en el banco, ya no quiero, ya no quiero vaciarme por completo, tener miles de gotas de fracasos en los ojos, los vidrios que dejaste no son más que heridas de bala, mordidas y colillas ya fumadas.

Me da vueltas la cabeza, vueltas y vueltas pero la tierra no gira para mi hoy, la tierra esta quieta, intacta, mirándome la frente, como preguntándose donde se ha quedado mis ideales, te he estado amando tanto que no puedo con tanta locura, he sido siempre aquella persona detrás de la inyección de cartavio blanco. Hoy no quiero pensar en volver a tocar los abismos hondos, a bailar los viejos tangos olvidados, esos pasos ya los he pisado tantas veces, que ya no me queda ni el zapato. Quisiera quererte para simplemente poder olvidarte, quisiera quererte todas las veces que siento que te amo, porque si te quiero sería tan fácil, tan fácil odiarte, romperte como todos los espejos de mi casa, para no poder ver en ti mi rostro, triste y olvidado.

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